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Antes do esquecemento
Mañana, cuando todo haya pasado, cuando mi futuro sean "aquellos años", y los sueños e ilusiones que hoy me llevan produzcan una sonrisa irónica (¡santa inocencia!)... Cuando levantarme sea insoportable esfuerzo y las piernas me tiemblen... El día que este cuerpo que hoy adoras se haya marchitado, y la mente no se acostumbre a un mundo nuevo... Ese día, mi amor, justo a mi lado... ¿habrá quien recuerde mis recuerdos, quien fuerce su salud para atenderme, alguien que pierda el tiempo en escucharme?
Demasiada vejez en mis ojos en los últimos tiempos, que traen a mi memoria aquellos versos (malos, claro está, inocentes, sentidos) que escribí hace años, tras mi primer encuentro con la muerte.
"A auga acari&n
Ya no tengo miedo
¿Cuánto tiempo?...Qué importa.
Un día, tarde o pronto
volverá a acunarme
con su silencio,
su frío,
su alma de viejo sabio y aterido.
La esperaré entonces
y escribiremos juntas grandes versos.
Hoy, esta noche, no.
He sentido, allá lejos,
la caricia del sueño.
Y así, contigo, ya no tengo miedo
A mi cuaderno
En mi antigua habitación,
en la mesita que ha presidido
tantas noches en vela,
hay un cuaderno.
En sus páginas desgañito mi rabia,
mi dolor, mis ausencias, mi alivio...
Hoy, sola, vacía, lo acojo entre mis manos
y no sé qué decirle.
Puedo contarle que hay amor en mi alma,
que mi piel, esta piel cansada,
no tiembla ya cuando la tocan.
Y sí, he dejado de oir
la voz de aquella ausencia.
Sólo a veces, cuando regreso a este cuarto,
testigo tantas veces de tantas cosas,
y tu piel no me toca,
tus besos no bailan en
Memoria
por la memoria de los paseantes
atesoran la nostalgia, el recuerdo,
de dos amantes, de mil amantes
que sueñan que son los únicos
que dejaron sus huellas
sobre el granito de las calles,
los rincones olvidados, ateridos,
y a veces absurdos.
Cuántas palabras vacías,
cuántas innecesarias,
y cuántos silencios guarda
este mar de piedra,
gris nostalgia.
Cuántos regresos, siempre,
al mismo punto del camino,
a la mismas piedras
pulidas, gastadas, carcomidas,
por los continuos pasos
de quien regresa, en la memoria
y repasa el camino, el tiempo
en que fué feliz entre esas piedras.
Miedo a soñar
Horizonte
Me fascina el horizonte,cruel, azul, desesperante,
único límite ajeno
que admiten mis desarraigos.
Línea azul, señala el Norte,
fiel, alzada contra el miedo,
en el lánguido camino
meta de todo viajero.
Desde magna antigua torre
observarlo es conocerlo
en romanas proporciones.
En el centro de los vientos
por Hércules protegida desafiarlo
es, sin duda, conocerlo
Por petición popular...
EMIGRANTE
Un hombre hecho y derecho,
un niño de su mano,
caminan, vestidos de domingo,
como quien va a un entierro,
al propio entierro.
El padre abraza al niño contra sí,
el gesto contraido por el miedo,
por el amargor de las lágrimas.
Caminan entre cajas y mujeres,
esquivan la miseria y las lágrimas,
y dicen, temblando, adios, al verde hogar.
Dios sabe qué encontraron ultramar.
Calor, comida y cama,
nuevas gentes
un mundo de esperanza,
llano y lento.
Parece que fue ayer y, sin embargo,
hace años de esta imagen.
Los trajes, los bahúles,
la boina y la corbata,
las lágrimas y... (... sigue)
Emigrante
Un home feito e dereito,un neno da súa man,
camiñan, vestidos de domingo,
coma quen vai ó enterro,
ó propio enterro.
O pai aperta o neno contra si
o xesto contraído polo medo,
polo amargor das bágoas.
Camiñan entre caixas e mulleres,
esquivan a miseria mailas bágoas,
e din, tremando, adeus ó verde lar.
Deus sabe que atoparon ultramar.
Calor, comida e cama,
novas xentes
un mundo de esperanza,
chan e lento.
Parece que foi onte e, sen embargo,
hai anos desta imaxe.
Os traxes, os baúis,
a boina e a gravata,
as bágoas e as apertas,
xa son vellos.
O neno xa é avó,
o pai xa retornou daquela viaxe,
a unirse coa súa terra.
Parece que foi onte,
e a Historia, sempre en marcha,
traerá de novo a nós
aquela imaxe.
O pai marchou fuxindo da miseria.
O neno ha de voltar, o neto volta,
Manos
el ave ligera de tus manos
recorría mi espalda.
Sus plumas bailan ahora en un teclado.
Los polluelos asustados de tus dedos
se agitaban ayer en mi regazo.
Una marea caliente
remueve el fondo de mi estómago.
Unas teclas los entretienen
en cambio en este instante.
Tu mano era un pez
resguardado entre mis piernas.
Al ver tus manos, leves
las mismas que interpretaban
melodías de cariño en esta piel
al posar mis ojos en ellas,
siento un mar de cosquillas
recorrer mi espalda.
Hace ya más de un año que escribí esto... Cómo -qué bien- se ha pasado el tiempo.
Navidad
Pero soñaré también tu voz, desgranando sin sentido aquel rancio villancico. Me despertarán de nuevo las inesperadas notas. Veré de nuevo la mesa inamovible con sus velas, la comida destrozada por la espera...
Veré unas velas consumidas hasta el límite, y al fin la mesa, el sofá, tu cara, tus manos, labios, pelo ardiendo, aquel traje impecable. Tu sonrisa ebria al comprender que habías llegado tarde, que ya no había lubina, turrón ni polvorones.
Y quizá me despierte y salga huyendo de aquel calor salvaje. Y quedarás allí de nuevo, tropezando, son... (... sigue)
Sobrevivir a una madre neurótica
Decides ir a ponerte cómoda… En la habitación, no hay un solo objeto sobre la mesita, la cómoda, el suelo… La orla que dormía el sueño de los justos tras una estantería aparece colgada sobre tu cama. La rosa que pusiste a secar hace un... (... sigue)
Unha vez
unha partitura de saudades
e pensei sentir
o ardor profundo da melancolía.
Unha vez sentin
pesares enfrontados e insinceros
unha vez amei
pechando a porta do tempo
tras de min.
La luna
La luna, en la ventana.Límpida, brillante, plena de luz.
El cielo, oscurísimo.
Una estrella tímida que la corteja. Desde una corta distancia.
La luz, su luz, cubriendo tu cuerpo.
Acarciando tus piernas.
Los huesos acogedores de tu cadera.
El surco de tu espalda.
La curva de tu cuello.
Tus ojos cerrados, cansados.
Los labios, deliciosos, entreabiertos.
La luna, hermosa, distante, acariciándote.
Las ramas de un arbol lejano, a un lado del cuadro.
La cima de unas colinas casi invisibles, dibujándote una cama en que dormir. Plácidamente.
Y tú, delante.
La luz de esa luna llena perfilando cada línea de un cuerpo que amo.
Cuerpo. La luz que lo dibuja. La luna. Una estrella mirando avergonzada.
Querría saber pintar, para atraparte en un trozo de papel, y nunca perderte.
Locos....
A veces pienso si no habremos encerrado en manicomios, etiquetado como locos, a aquellos que tienen demasiada lucidez para vivir entre nosotros, en esta historia de f... (... sigue)
Locos II
Locos (I)
Antonio habla siempre muy alto, aunque nadie parece acompañarlo. Y cuenta su vida a todo el que viaje solo. Nació en un pueblo de Ourense, si hemos de creerlo, y sus padres murieron hace poco, quedando libre al fin de sus cuidados, según el agobiantes. Viaja cada mañana a la ciudad, para ver a la gente en los parques. Hace clasificaciones. Sobre las razones para la ociosidad de los que pasean a esas horas intempesti... (... sigue)
Fondo real sobre ciudad
en arca de Noé desvencellada.
Caeu a noite e escolleitas parellas
camiñaron, correron baixo o lar da arca.
Rematou o día e o seu compás marcado
por historias revividas sen mudanza:
xestos, movementos, pensamentos repetidos
caen sobre os días quitándolle-la savia.
Algúns corren, outros contan, todos pensan
en lendas de paixón desartellada,
no entanto dunha vida que non muda.
A esencia da existencia faise aire
cando o serán torna íntimo e monótono
na ruinosa arca da cidade.
Espera
las horas que pasan de tu ausencia.
La oscuridad, el viento en la ventana,
la memoria dulce e insistente,
me niegan el descanso de sentirte.
Y parece que la noche inquieta
quisiera morirse entre tus brazos.
El calor y abandono
de tus labios cansados
es mi sueño.
Lecturas
"Hoy he descubierto por qué no temo la muerte. No quiero llegar a vieja, sola, y darme cuenta -titubeó unos instantes antes de continuar la frase- de que me he equivocado. Llegar a ese punto en que no hay vuelta atrás, recordar, y ver que erré en todos mis planteamientos. Prefiero morir joven y pensar que he disfrutado de la vida tal y como yo quise."
Voces
cada noche tu nombre,
es la voz de un amor
que creía calmado.
El sonido del agua
y los gritos ahogados
de mi alma de ausencia
que tu calor extraña,
se confunden con ella,
que sonríe cargada
de esperanza salvífica
y dolor apagado.
Silencio
Que el árbol deje
de mover sus ramas,
que se paren los coches
…y las armas callen.
Que no corra el agua,
que el viento remanse
entre las colinas,
por unos instantes,
que las aves duerman…
Que nada se mueva…
Que cese el estruendo.
Que el silencio cubra
toda mi conciencia,
borre mi memoria,
afloje las riendas
de mi piel cansada
de esconder caricias
que nunca ha olvidado…
Que la noche en silencio
se vaya pasando
y me ayude a dormir
sin mecerme en tus brazos.
Ausencia
alma aterida,
amanece una carencia.
Un agujero negro
de dolor difuso.
Eres mi ausencia.
Esperarte
Como quien espera
la lluvia en la cara,
un abrazo cálido,
dormir con el mar
arrullándote lento.
Sentir que no puedo
dejar de sentirte.
Saber que te quiero,
y aún que deseo
que siga esta euforia
sin ningún sentido.
Oscuridad
un camino que no crece;
una plegaria, una esperanza,
que se desvanece,
entre los pies trabados;
una ausencia que se aferra
a las áridas entrañas,
un lienzo que nunca supe blanco;
una oscuridad, una tristeza,
sin origen conocido,
que me envuelven al pensarte.
Calma
Eres carne de realidad, y cada movimiento que das, disfrute o dolor, tiene consecuencias. Herir es tan fácil.
Lembranzas
Cada pedra ten un bico, un agarimo,
unha parada no camiño a calquera lugar,
unha frase ou un sorriso aterradores…
Cada casa arquiva noites, mañás, tardes,
de longuísimas conversas sen sentido,
de momentos doces coma azucre,
de sabas abrasadas polo amor…
Cada chanzo foi a porta a algún abrazo.
Cada encosta achegou os pasos lentos,
cada mesa, cada silla, cada taza…
cada noite nesta cama que os envolve na memoria…
Cada verba desa voz que repite o seu nome
cadaquen que pregunta, cada paso,
cada imaxe que volca a memoria...
empuxan o coitelo que anoa a gorxa.
Cada mirada arredor, cada olor,
cada son, cada luz…
agachan un riso ou un recordo,
un momento que daquela
parecera obvio, disfrutaron tan pouco,
e agora parecera que costase a vida…
Cada nota nunha páxina dun libro,
... (... sigue)
Soledad
Un ave marchitadeja la ensenada.
Aún brisan mis labios
los besos de amor sincero
que conseguí robarte.
Temblan, en mi nuca,
los vellos, erizados,
por los versos que rió tu boca.
No te hallaré a mi lado
cuando la luna ya no baile
en el vientre cálido del agua.
No sonreirá mi pecho
al besarte, adios, adormecido,
en la madrugada.
Te irás, te vas, te llevas
mi amor que te niegas
y, al ahogarlo, nos robas.
Amaneceré, de nuevo,
a la soledad cansina
de esta cama helada,
el alma encallecida,
en un alba mojada.
Un nuevo nordés se lleva
mi derecho a amarte,
borrando más líneas
de mi destino alado.
sin amargor te veo
marchar, huir de mi lado.
* * * *
Aspiré el humo estúpido
que sabe a tus abrazos
y al diluirse formó
una metáfora.
Sólo la soledad siempre vuelve.
Terror
abrazadas las piernas,
el gesto helado, frío,
inundado de pavor e impotencia.
El llanto ahogado y un aullido emergente
en una quietud despavorida,
Cada sentido atento,
se presiente la amenaza al rodar la puerta.
El alma entera es un callado grito de espanto
El desafío se compone en un gesto macabro
y el amargor cubre cada vena.
La manta enmascara un temblor reflejo ante el roce,
el terrible tacto de un beso culpable de malas noches.
Adormece en el cuerpo
un dolor físico olvidado, inadvertido,
mientras se esparce otro pesar mas hondo en cada poro.
Desolación. Angustia.
Pánico a ser advertida,
recordada, sentida.
La doméstica arma de tortura
descansa en el suelo del pasillo.
La piel se eriza entonces con cada ínfimo son,
y al fin el edificio descansa en la penumbra.
Seis años y poco m... (... sigue)
