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Dependencia![]() Hace un año solicitamos una ayuda para esos familiares dependientes que me tienen encadenada últimamente a un hospital. Ella está en el borde del alambre, que dicen los médicos, no camina, no se vale ni para vestirse, come por su mano y eso es todo, pero depende de como vaya la demencia, porque en general no colabora para nada, en parte por su cabeza medio ida, y en parte porque la gente que ha sido cabrona durante toda su vida lo será mucho más cuando envejezca. Él tiene 84 años, un problema de corazón (dice el médico que cualquier esfuerzo importante o susto, o tensión o lo que será suficiente para pararlo) y mucho cansancio acumulado. No tienen hijos. Una sobrina está pagando un par de horas diarias de ayuda, pero el dinero se agota, y sale muy cara. Necesitaría 24 horas de atención, y las ayudas públicas, la asistencia a domicilio o lo que sea, siguen en el limbo. Las valoraciones ya se han hecho, pero dice la asistenta social del ayuntamiento que es que la Xunta está tramitando muy despacio los pagos, hace unos días se quejó en la prensa (aunque no encuentro la nota por ninguna parte). Están ya fuera del plazo legal, pero a quién le reclamas... Para cuando se la concedan, a él le habrá dado un infarto y ella estará tirada en una casa vacía, o muerta también, aunque su resistencia está demostrada... Luego están los padres de un amigo. Él tiene parkinson, y su mujer lo maltrata. Tras un juicio por una denuncia falsa de maltrato, consiguieron una residencia temporal, con el pretexto de alejar al "agresor" de la "víctima". El plazo se acabó, y tuvo que volver a casa con su mujer. Dos días después ella volvió a llamar a la policía. Él tenía varios golpes y arañazos, la mujer le había arrancado los pantalones para quitarle el móvil con el que intentaba avisar a su hijo de la situación, y hacía tres días que ella impedía que saliera siquiera de casa o hablase por teléfono. El hijo, esta vez, decidió que tenían que contradenunciar, con la esperanza de que les dieran una solución para que no tengan que vivir bajo el mismo techo. Una casa de acogida, un piso compartido, lo que sea. Mañana tienen el juicio, y la avogada ya les ha dicho que no hay nada que hacer, porque el caso ha sido enviado al juzgado de "violencia de género", y en esa sala, la palabra de la mujer es ley. Lo intentan con servicios sociales, tratan de obviar el maltrato y abandono, el saqueo de las cuentas, todo, y buscan tan solo una solución, un lugar donde el pueda estar atendido las 24 horas del día, un rincón donde pasar su tiempo sin más sufrimientos, y la asistenta social les dice que se busquen una residencia privada. Pero las cuentas de la pareja están vacías, la pensión es pequeña y a repartir entre dos y los hijos (los dos que están dispuestos a echar una mano) no pueden costearla. De las residencias públicas y las ayudas nadie sabe nada, no existen. Escucha uno la radio o lee la prensa y todo va como la seda, la ley de dependencia es un gran avance, las ayudas se están concediendo, y todo va bien. Pero la realidad es otra, la atención a los mayores que de verdad lo necesitan brilla por su ausencia. Cuando lo vives de cerca te das cuenta de que este país ha olvidado por completo a sus mayores, a sus enfermos y dependientes, y el que no tenga hijos con mucho tiempo libre, dispuestos a dejar su vida para cuidar a un padre o una madre, está sólo en este mundo, sólo ante unos Servicios Sociales que no pueden ayudarles. 13/05/2008 21:10 Comentarios » Ir a formulario
"y el que no tenga hijos con mucho tiempo libre, dispuestos a dejar su vida para cuidar a un padre o una madre, está sólo en este mundo, sólo ante unos Servicios Sociales que no pueden ayudarles."
Es verdad. :( Fecha: 29/05/2008 08:48. |
AlectoEl mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...
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