Exhausta

Acabo de aterrizar después de un fin de semana un tanto extraño, dedicado a lo que de un tiempo a esta parte consume buena parte de mis energías: hacerme con un trabajo digno y no dejar el periodismo, cosas casi incompatibles a priori.

El caso es que he tenido que demostrar mis escasos conocimientos de periodismo digital, esto de escribir en internet, y he descubierto un aliciente más para tener un blog: uno se actualiza en esto de las nuevas tecnologías. A estas alturas, que me pregunten qué puedo hacer con algo publicado bajo licencia Creative Commons (una de las opciones de respuesta es hablar con la citada empresa Creative Commons, jeje) o para qué me sirve un RSS, como se ponen tags o etiquetas a un texto, sitios donde buscar noticias publicadas en blogs, cosas que obligan a distinguir entre formatos de vídeo o imagen, etc, resulta de lo más alentador e inocente. Me he sentido bien, frente a 20 preguntas que esperaba dejar en blanco, respondiendo a 16 (con un mínimo de dos mal, claro, alguna hay que arriesgar...). Chorradas aparte, en 15 días me juego la parte del león en este proceso que sin quererlo ha centrado buena parte de mis minutos libres.

No es que lo de internet sea mi primera opción, pero creo que puede haber opciones a hacer algo serio en este campo, y al menos obliga a mantenerse despierto... Si algo de todo esto sale bien, cerraré con una buena noticia un año que se me ha hecho infinitamente largo, deprimente, cansado, tedioso... Un año que se muestra agonizante después de enseñarme su peor cara, la muerte, la vejez, la enfermedad, la tristeza de un ser querido, el largo camino del desempleo, el estres, la falta de tiempo para mi... Es tal la sensación de fracaso en todos los intentos por tomarme, no digo unas vacaciones, sino un fin de semana, que he desistido de planear el puente de diciembre. Es una maldición, un mal de ojo, alguien se pondrá gravemente enfermo, alguien se romperá una pierna, algún examen o prueba maligna saldrá de la nada para retarme... La parte mala de todo esto es que en unos meses, si todo sale como querría (curiosa paradoja) tendré que dejar mi vida, a mi niño, mi casa, a mi gente, para irme más o menos lejos a empezar de cero, o casi, en otro lugar, otro trabajo, otra ciudad, otra vida... Y yo que creía que a estas alturas de ltodo a vida ya había cambiado bastantes veces, y ya había peleado más de lo que me tocaba. Eran otros tiempos y yo una pobre muchacha joven e inocente....

04/11/2007 18:12

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El mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...

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