
Y para curar esta mala sangre que se me pone con tanto bacalao y cordero, he pensado en el día de reyes, cuando me acostaré en un lugar a más de 30 grados, y muy cerquita de lugares paradisíacos como este...
Aunque me entre al mismo tiempo la morriña de la cama vacía, de sus mimos y su compañía, supongo que vale la pena...