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Un invierno másEliseo cumplió en abril 80 años. Aunque hasta entonces nunca aparentó más de 60. Subía al monte cada mañana, con un gato en el hombro, y limpiaba, cortaba, desbrozaba... Otras veces plantaba él solo una finca entera de patatas, y la recogía, con la única ayuda de una azada. Es un hombre grande, fuerte, pero hace días que se le ve pequeño, arrugado, débil. Se cae con frecuencia, tropieza con vigas o con piedras, sale de su casa, y cuando mira alrededor, no sabe dónde está. El otro día no supo saludar, por primera vez en su vida, a una mujer que le había comprado madera. Hace una semana se cayó en el monte de una escalera. Desde aquel día, tiene un nudo en el pecho, y un temblor en las piernas, y un mareo continuo. Hoy, o mañana, un médico le mirará si tiene algo en la cabeza. Yo creo que sí, que tiene algo. Ha asistido ya a los entierros de todos los de su quinta. Su mujer, que se le muere cada invierno, aunque siempre se salve en el último instante, necesita su ayuda. Y él no puede reconocer que ya ni para eso le sirve. Aunque sea más grande, más viejo, y tenga muchas más razones para estar cansado. ¿Quien iba a llevarla conduciendo todo lo rápido que dan sus reflejos al hospital, una y otra vez? ¿Quien la libraría de los trabajos de casa? Eliseo tiene algo, y es miedo, miedo a quedarse sólo, a no poder salvarla un invierno más. 25/10/2004 14:19 Comentarios » Ir a formulario |
AlectoEl mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...
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