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ManosHace solo unas horas el ave ligera de tus manos recorría mi espalda. Sus plumas bailan ahora en un teclado. Los polluelos asustados de tus dedos se agitaban ayer en mi regazo. Una marea caliente remueve el fondo de mi estómago. Unas teclas los entretienen en cambio en este instante. Tu mano era un pez resguardado entre mis piernas. Al ver tus manos, leves las mismas que interpretaban melodías de cariño en esta piel al posar mis ojos en ellas, siento un mar de cosquillas recorrer mi espalda. Hace ya más de un año que escribí esto... Cómo -qué bien- se ha pasado el tiempo. 27/09/2004 21:36 Comentarios » Ir a formulario |
AlectoEl mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...
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