La disputa del cerdo, por Salomón

Suena a cuento de labriegos, pero es real. Vereis: el legislador israelí trata de que uno de los preceptos de su religión se cumpla por decreto. No se puede comer cerdo, dice su religión, así que no se puede vender cerdo, dicen sus leyes. Sucede por estas tierras algo semejante, cada vez que se trata sobre algo que no concuerda con los preceptos de la religión mayoritariamente extendida, o histórica, o lo que sea.

A los israelíes su estado -confesional judío- les marca la dieta. A nosotros, nuestro estado -aconfesional,laico- nos marca cuándo y cómo reproducirnos, el modo de morir, la institucionalización de nuestras relaciones y separaciones, nuestra educación básica...

En una fórmula salomónica -"ni pa' ti ni pa' mi"- el cerdo se venderá, pero en zonas apartadas de los centros religiosos ortodoxos. Por la misma fórmula que a nadie contenta, el aborto es legal si tienes dinero para comprar el veredicto de un psicólogo; el divorcio existe, pero hay que marcar una casilla con la razón; los homosexuales no son encarcelados, pero no tienen derechos; la anticoncepción se permite, e incluso se osa promocionarla, pero el Estado no financia ninguno de sus métodos, y pone miles de trabas para los de emergencia.

Si partimos a la mitad el cerdo ¿no se muere?
16/06/2004 17:49

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El mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...

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