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Perodismo a la carrera En ocasiones, cuando conviertes sin quererlo tu trabajo en una rutina sin más consecuencia que el sueldo a fin de mes, (si llega) olvidamos las consecuencias que puede tener para muchas personas, desconocidas, un error de apreciación, una pista que nadie ha confirmado. Hablo de periodismo, pero hay muchas profesiones en que reflexiones semejantes pueden aplicarse.Nuestras mentiras, o verdades a medias se convierten en Verdad en cuanto el medio adecuado o la rumorología las ponen en marcha. Esta mañana encuentro en prensa dos ejemplos de errores de una agencia, uno mucho más inocuo que el otro, que hablan demasiado, y mal, de nuestro sistema de trabajo. Una agencia envía un teletipo "aparecen dos cadáveres en el 'O Bahía', pero no serán retirados hasta el domingo". La maquinaria se pone en marcha, y todos nos lanzamos a preparar una noticia, buscar en algún caso alguna reacción. Sólo el tiempo que media entre el error y el informativo, la próxima edición, decide quien hace pública la gran mentira. En internet, la inmediatez elimina ese margen de error, y lo repica por todo el país. El daño está hecho. Más tarde, otra agencia, comete un error pequeño, que deja bien a las claras que el redactor no sólo no estaba donde debía estar, sino que además ha conseguido la información de oídas. Adjudica a una empresa de nombre inventado, y además ridículo, una concesión. Es una estupidez, sin más consecuencias que la credibilidad de ese redactor para quienes a diario revisamos lo que dice sobre los actos en los que hemos estado, las noticias que hemos conocido, y especialmente aquellas de las que nada sabemos. ¿Será siempre tan poco fiable?. Cuatro medios escritos reproducen letra por letra el error a la mañana siguiente. No són solo un par de pruebas de que las agencias no son infalibles, sino también de que ponemos en ellas una confianza desmesurada que no merecen. Hubo un tiempo en que había razones para hacerlos referentes. Hoy, sin embargo, cuentan con los mismos -pocos- medios que los demás, y a veces incluso menos. Sus trabajadores son demasiado a menudo gente que además trabaja en otro medio, con demasiado que hacer para pararse en detalles. Pero nosostros revisamos a menudo nuestra percepción de lo que hemos visto/poido/nos han contado por sus notas. Las familias de los ahogados sufrieron n horrible día de esperanza y sobresaltos porque alguien precipitó el envío de su nota. Las prisas, como en todo, son malas consejeras también en esta profesión. Y peligrosas. La desesperación por hacerse con la nota diferente, la 'exclusiva' de primer o sexto nivel, o por entregar a tiempo, no debieran pagarse con desinformación. Aunque no siempre tenga las graves consecuencias de inventar un suicida en el 11-M, o dos cadáveres en Corme, aunque sólo sea la credibilidad de una persona, una agencia y los medios que la tienen como referente lo que esté en juego. Todo eso vale más que el precio de una llamada para confirmar lo que uno cree saber. 10/06/2004 10:44 Comentarios » Ir a formulario
Es cierto, es la vieja historia de siempre: El tiempo. No nos paramos a reflexionar sobre la valided de tal o cual información porque tienes que terminar lo que estás haciendo en media hora. Y así nos luce el pelo.
Fecha: 16/06/2004 16:27. |
AlectoEl mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...
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