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"Pero no mío"Elena me habla, pero casi no la escucho. "¿Y qué tal con tu novio?" me dice, y sigue hablando. Y pierdo el hilo de la conversación pensando que no vale la pena pararse a explicar que no, que no eres mi nada, no eres mío, ni te quiero mío, sino del aire, que diría el poeta cuyo nombre olvidé hace tiempo, sabiendo que si tengo la fortuna de caer de nuevo entre tus brazos esta noche, quizá mañana, es porque lo deseas, porque lo has elegido, me has elegido. Y así sigo con una fiel sonrisa este compás de días alternos, que cada vez lo son menos, entre tus brazos y esa cama helada, entre tus labios y el cansancio tibio de la almohada herida de tu ausencia... Elena me habla, pero no la escucho. "¿Qué decías?" Y recito en silencio los versos olvidados. Libre te quiero, como arroyo que brinca de peña en peña. Pero no mía. Grande te quiero, como monte preñado de primavera. Pero no mía. Buena te quiero, como pan que no sabe su masa buena. Pero no mía. Alta te quiero, como chopo que en el cielo se despereza. Pero no mía. Blanca te quiero, como flor de azahares sobre la tierra. Pero no mía. Pero no mía ni de Dios ni de nadie ni tuya siquiera. 11/05/2004 17:44 Comentarios » Ir a formulario |
AlectoEl mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...
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