|
Locos (I)Cada linea de autobuese tiene su propio loco. Entendiendo como tal a los médicamente diagnosticados. Y excluyendo a los pobres conductores, que reciben tal epíteto de las señoras que visitan su vehículo de vez en cuando. Decía que cada autobús tiene su loco. Viajan a no se sabe dónde o para qué, y la mayoría ni siquiera buscan un asiento al entrar. Los conocemos porque no parece importarles cuál es el comportamiento apropiado en un lugar en que nadie se mira a la cara. Antonio habla siempre muy alto, aunque nadie parece acompañarlo. Y cuenta su vida a todo el que viaje solo. Nació en un pueblo de Ourense, si hemos de creerlo, y sus padres murieron hace poco, quedando libre al fin de sus cuidados, según el agobiantes. Viaja cada mañana a la ciudad, para ver a la gente en los parques. Hace clasificaciones. Sobre las razones para la ociosidad de los que pasean a esas horas intempestivas. Es triste, dice, ver cada vez más gente de su edad, menores de treinta, en esos bancos y jardines. Es triste, dice, ver las caras de esas personas, incapaces de disfrutar de la paz de un parque a las 8 de la mañana. Antonio camina con dificultad. Tiene el cabello completamente blanco, el rostro marcado por incontables arrugas nacidas de la nada. Su bastón y su voz, incontinente, me acompañan muchas mañanas. 19/02/2004 16:15 Comentarios » Ir a formulario
creo que no soy el mas indicado para hablar del tema, jajajaa.
me parece una historia preciosa, pero no me da nada de pena, de verdad, si acaso ternura. un saludito. Fecha: 19/02/2004 22:28.
Viniendo de un experto... No pretendía dar pena, la verdad, me admira esa lucidez.
Fecha: 20/02/2004 09:46. |
AlectoEl mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...
Archivos
Enlaces |