Frío. Ausencias.

Una ciudad cubierta de hielo, o eso aparenta cuando te abres a ella por la mañana. El frío termina de meterse en la piel cuando caminas a través de las calles. Cruzándote con gente que podría ser cualquiera, a la que sacas parecidos con aquellos a los que añoras. Un coche que se cruza contigo cada mañana te da un sobresalto. Podría ser él, pero no es él. Él hace cuatro horas que se fue de esa cama desde la que desearías poder despedirlo. Sólo es un fantasma, cubierto por hielo.
20/01/2004 14:05

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El mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...

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