Compensaciones

Qué noche estúpida. Tirada frente a la televisión, comiendo cualquier cosa… No supe el hambre que tenía hasta que llegué a casa y abrí la nevera. Ahora escucho un CD que grabé para ti y nunca tuviste. Y pienso en ti. Me duele cada palabra y cada gesto de estos dos días. Un día en realidad…Una noche, una mañana, una tarde. Te echo de menos de forma desesperada. Durante la semana, cuando me cuelgo del teléfono para escuchar tu voz -y me cago en quien inventó la batería que hace que se me corte ese sonido que me devuelve a la vida- a veces me pregunto por el sentido de todo esto. Hoy, en el tren de vuelta a casa, me dio un ataque de lucidez. Cada día que espero para poder verte, que me ahogo en la rutina de un trabajo que no llega a llenarme, que recorro kilómetros en un autobús camino a una parte de mi vida que simplemente sirve para llenar las horas que no puedo pasar contigo, cada uno de esos minutos añorándote, todo cobra sentido cuando por fin siento tus labios, te tengo en mis brazos y siento que me amas. Ayer, al verte al fin, al tenerte en mis brazos, me sorprendía el mero tacto de tus labios, de tu lengua…Luego fue tu piel, y me dediqué durante horas a saborearla, como si quisiera fijarla en mi recuerdo. Y me atacó la memoria de los días en que esperaba la hora de la salida del trabajo para disfrutar de ti durante 10 minutos. Escuchar tu conversación desde el asiento de atrás de un coche, mirar tu cuello y soñar mis labios acariciándolo. Recordé aquellos momentos en Area Longa, cuando me enseñaste que había muchos modos de tocar, y que las manos pueden ver lo que tocan. Esas horas escasas que he pasado contigo compensan todas las horas sin ti. Por eso espero, aún con cierta melancolía, la próxima vez que nos veamos, que sentiré de nuevo que me concedes tu cariño, que podré amarte sin más compromiso que el de darte mi amor, y recibir el tuyo, mientras dure. Y cada roce compensa tantas cosas, tantas conversaciones al teléfono, tantas horas mirando a la nada, pensando cuándo podré tenerte en mis brazos. Compensa cada uno de estos minutos pensando en ti, escuchando un CD que grabé para ti, y nunca tuviste, saboreando cada instante que he pasado contigo este fin de semana. Gracias por ser, por estar, por existir.
30/11/2003 21:28

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El mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...

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