Una ínfima gota

El paseante solitario huele a tierra mojada, a invierno, a lluvia, a hojas caídas. El cielo completamente despejado, las estrellas hablando a quien quiera o pueda comprenderlas. Los árboles, casi desnudos, meciéndose con la brisa. Algunas hojas tiemblan en las puntas de sus ramas, casi ridículas en su estoicismo. El agua baila, canta, tiembla, por las caricias del viento. El susurro de los pensamientos se detiene, y sólo queda mirar, sentirse abrumado por la infinita, sobrecogedora pequeñez del ser humano. Caminas sintiéndote esa última y más ínfima gota, de este ínfimo y último mar de orballo cayendo, en el ignoto confín de un minúsculo mundo, en la mínima esquina de un pequeño universo... Una noche hermosísima hasta el límite máximo, que debiera ser tuya, y es huérfana.
23/11/2003 22:00

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Alecto

El mar va dejando jirones de realidad sobre la arena, y yo, voy recogiendo. Algo de poesía,mucha mala sangre y un lugar para las emociones algo más bellas...

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