La sombra oscura de la melancolía se desdibuja. Se diluye en el calor de tus brazos cálidos. Me dicen, acogedores, que no te perderé.
Y parece que un mundo entero me haya abierto sus puertas. Y en verdad lo ha hecho. Y todo, por momentos, ha cambiado su color. Seguir viviendo, cada instante, por breve que pueda parecer, como si fuese el primero.
No, no te perderé.